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Maíz, el oro maya

>Maíz, el oro maya

Del patrimonio heredado de la cultura Maya, el traspatio es un espacio ancestral ubicado detrás de las tradicionales casas Mayas.
En este, familias enteras cosechan plantas endémicas de la región y crían animales domésticos. Gracias al trabajo del traspatio, las familias obtienen sus alimentos básicos, medicinas, fibras para la elaboración de ropa y artefactos del hogar, resinas y otros bienes.
Los traspatios además de ser una fuente de nutrición y salud para las familias Mayas, conservan especies endémicas, preservando así el patrimonio gastronómico y la flora y fauna de la región.
La cosmología Maya parte de la relación del hombre con la naturaleza. El maíz , su significado y domesticación forman parte del patrimonio que hoy vive en nuevas generaciones. La milpa complementa al traspatio Maya como fuente espiritual y nutricional de las familias que la trabajan.
Tiene un significado especial en hombres y mujeres que siguen y respetan las costumbres aprendidas de los abuelos. Según los códices Mayas, el ser humano está hecho del maíz y de maíz se sigue conservando al ingerirlo
La milpa es resguardada por Yum Kax Dios de la milpa, Chaac Dios de la lluvia y los Aluxes, seres mágicos que resguardan la selva y ayudan al agricultor a cuidar su cosecha.
También es protegida por los Dioses de los cuatro puntos cardinales y los cuatro elementos de la naturaleza.
El hombre que trabaja

Pla milpa está ligado desde su nacimiento a estos Dioses y la mujer, encargada de la nixtamalización y elaboración de las tortillas, está ligada a las tres piedras que sostienen el comal donde abuelas, madres e hijas se juntan para elaborar las tortillas y compartir la tradición.

Las costumbres y conocimiento Maya nunca se han perdido, sino que han evolucionado y se han adaptado al paso del tiempo.

Un ejemplo claro es la relación del hombre con la milpa y de la mujer con el comal.
A partir de la llegada de los españoles y de la religión católica, al nacer los bebés eran bautizados en la iglesia católica, pero respetando las tradiciones de la cultura Maya. Los niños eran bautizados a los cuatro meses de vida y las niñas a los tres meses, aludiendo a los cuatro guardianes de la milpa y a las tres piedras que sostienen el comal.

Los rituales de oración y agradecimiento a los Dioses, siguen vigentes entre las comunidades Mayas. Uno de las más importantes es el Chac Chaac, en el que se pide al Dios de la lluvia por una buena cosecha y protección a la milpa.

Las familias llevan ofrendas de su traspatio y hacen oraciones de agradecimiento por la cosecha pasada y de plegaria por la cosecha que está por llegar. En México existen 64 razas de maíz, 15 de las cuales se encuentran en la Península de Yucatán.
Gracias a las domesticación de la gramínea “teocintle” y a la polinización, han surgido distintas razas de maíz que son catalogadas según su color, forma, tamaño, textura, adaptación y diversidad genética.

En la Península de Yucatán la raza de maíz más común es la Xunk Nal; en comunidades como Yaxunah, los agricultores se dedican a su cosecha y siguen las tradiciones de la cultura Maya, alrededor del maíz.
La Fundación Haciendas del Mundo Maya y el CIMMYT, trabajan actualmente en la preservación y mejora del cultivo de milpas en la Península de Yucatán, promoviendo el rescate y sustentabilidad de la ancestral milpa y traspatio Maya.
Juntos asesoran y trabajan con productores locales para la optimización de la cosecha, con un mínimo impacto ambiental.